Soy Mamasita, cuando llegué al CIMPA cabía en la palma de una mano, tan pequeña me encontré abandonada a mi suerte, junto a mi hermano Bandu. Los dos somos muy juguetones, todavía no nos hacemos a la idea de que nos toca vivir encerrados en una protectora, porque somos hermosos, buenos y cariñosos y seguramente alguien nos hará un hueco en su sofá. Podemos ser adoptados juntos o separados, lo único que buscamos es el amor de una familia. ¿Nos das una oportunidad?