Si hubieses visto el miedo en mis ojos cuando me trajeron aquí… No quiero pensar en mi pasado, fue muy duro, pasé por cosas que no me merecía pero todo eso ya quedó atrás. Ahora me estoy acostumbrando a no tener miedo, a confiar de nuevo en las personas, a aprender que no todos son malos. Dicen que al ser un perro negro, poca gente se fijará en mí pero yo no quiero creerlo, sé que un día alguien me mirará con otros ojos y verá la bondad y el amor que llevo dentro. Solo necesito un poco de tiempo y paciencia, aprenderé a ser perro de nuevo, a pesar de todo…