Si te encantan los churros, puedes tener uno de forma permanente en tu casa, ¡me ofrezco de voluntario! Llegué al refugio después de que me abandonaran junto a mis amigos, Tiri, Bola y Bizcocha. Aquí, me tuve que recuperar porque llegué lleno de heridas y con mucho miedo. Ahora, estoy listo para empezar una nueva aventura junto a alguien que me ayude a confiar de nuevo. ¿Te animas?