Hola humanos, soy Frisona. Llegué hace unos meses al CIMPA, al principio estaba tan asustada que nisiquiera comía. Me dejaron en la calle en un transportín, conocí el abandono por parte de las personas que se suponía que me iban a proteger. Ahora estoy aprendiendo a confiar de nuevo, a dejarme querer. Soy muy buena y cariñosa, me llevo bien con otros gatos, puedo ser hermana o hija única. Estoy lista para ser parte de una nueva familia que esta vez será para siempre.