Si me hubieras visto el primer día que llegué al CIMPA… Estaba destrozada, tanto física como emocionalmente. Me tuvieron que operar de urgencias y aún así tenían poca esperanza. Pero mírame ahora, me he recuperado completamente porque soy un ejemplo de fuerza. Tengo muchas ganas de vivir con una familia que no va a permitir que nunca más me pase nada. Soy ternura y amor y estoy esperando que alguien me de una oportunidad.