Hola, soy Membrillo. Me dejaron en la calle, pero no consiguieron dejarme sin ganas de querer.
Soy precioso, sí. Pero lo mejor no es mi cara, es que soy súper mimoso. De los que se suben al regazo sin pedir permiso y empiezan a ronronear como si te conocieran de toda la vida. No entiendo cómo alguien pudo abandonarme… pero sí entiendo algo: estoy listo para que alguien me elija. Si buscas cariño en formato gato, creo que soy tu receta perfecta. ¿Nos vamos a casa?