Soy Misifu, un gato atigrado que enamora el que sabe ver mi belleza. Cuando llegué a la protectora estaba muy malito, no comía, ni bebía agua, sufrí mucho durante días. Pero tuve suerte y me cuidaron los trabajadores del CIMPA y pude recuperar mis fuerzas. Ahora ya estoy bien y preparado para una casa donde voy a ser el rey de los mimos. Prometo darte lo mejor que tengo a cambio de muy poco. Ojalá seas tú mi salvador.