¡Hola, soy Picota!
Me encontraron atada en la puerta de una casa… nadie sabía de dónde venía, solo que me habían dejado allí, sin una palabra. La policía local vino a buscarme y desde entonces estoy esperando que alguien me vea… de verdad. Me llamaron Picota por mis ojitos, porque tenía un prolapso en las glándulas lagrimales —lo que algunos llaman “ojo de cereza”—. Pero no te asustes, nos pasa a muchos perros jóvenes y se puede tratar. Dicen que soy un amor y con esa mirada que pide mimos sin decir una sola palabra. Solo quiero un hogar donde no me aten… sino me abracen.