Mi nombre es Tron, y soy de esos perros que a pesar de ser una aunténtica joya, me categorizan como potencialmente peligroso y eso hace que casi nadie se fije en mí. Si me conociesen un poco, verían que soy muy bueno, un perro que ansia con tener una familia después de vivir años en un chenil. Yo no pierdo la esperanza y espero con muchas ganas a esa familia que me abrirá sus puertas y sus corazones.